El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante desafíos, demandas o amenazas. Activa una serie de procesos biológicos diseñados para ayudarnos a adaptarnos y responder con mayor alerta y energía.
En niveles adecuados puede ser útil, pero cuando es intenso o prolongado puede afectar la salud física, emocional y cognitiva.
Cómo funciona el estrés: la respuesta biológica
Cuando enfrentamos un estresor (físico, emocional o ambiental), el cuerpo activa el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA) y el sistema nervioso simpático.
¿Qué ocurre en el cuerpo?
Liberación de hormonas del estrés
El hipotálamo envía señales a la glándula pituitaria, que a su vez activa las glándulas suprarrenales para liberar cortisol y adrenalina.
• El cortisol moviliza energía y prioriza funciones esenciales para responder al estrés.
• La adrenalina aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la respiración, preparando al cuerpo para una acción rápida.
Respuesta de “lucha o huida”
Esta respuesta aguda provoca cambios como tensión muscular, respiración acelerada y mayor vigilancia sensorial.
Regreso a la normalidad
Cuando el estresor desaparece, el sistema nervioso parasimpático ayuda al cuerpo a volver a un estado de calma y equilibrio.
Tipos de estrés
Estrés agudo
Estrés de corta duración relacionado con situaciones inmediatas, como exámenes, plazos o eventos inesperados. Generalmente desaparece una vez resuelta la situación.
Estrés crónico
Ocurre cuando los estresores son constantes o prolongados (presión laboral, problemas financieros, enfermedad crónica). Puede generar desgaste físico y mental.
Estrés agudo episódico
Se presenta en personas que experimentan episodios frecuentes de estrés agudo, a menudo por estilos de vida de alta exigencia.
Eustrés
Forma positiva de estrés que motiva y mejora el enfoque, como prepararse para un reto importante, sin los efectos dañinos del estrés crónico.
Efectos del estrés en el cuerpo y la mente
Salud física
El estrés crónico se asocia con hipertensión, problemas cardiovasculares, alteraciones digestivas, disminución de la inmunidad y dolor muscular.
Salud mental y cognitiva
Puede contribuir a ansiedad, depresión, dificultades de concentración y problemas de memoria.
Cambios conductuales
Incluyen alteraciones del sueño, cambios en el apetito y mayor consumo de cafeína, alcohol o nicotina.
Manejo del estrés
El manejo adecuado del estrés ayuda a prevenir efectos negativos a largo plazo y a mejorar la calidad de vida.
Estrategias útiles incluyen:
• Técnicas de relajación: respiración profunda, meditación, yoga y relajación muscular progresiva.
• Actividad física: el ejercicio regular reduce el cortisol y mejora la resiliencia.
• Apoyo social: compartir experiencias con familia, amigos o grupos de apoyo.
• Hábitos saludables: buena nutrición, sueño de calidad y moderación en el consumo de estimulantes.
• Gestión del tiempo: establecer metas realistas y organizar tareas.
• Reestructuración cognitiva: mindfulness y terapia cognitivo-conductual ayudan a replantear pensamientos estresantes.
Mensaje final para pacientes
El estrés es parte de la vida, pero aprender a regularlo puede marcar una gran diferencia en cómo te sientes día a día.
Pequeños cambios y técnicas simples pueden ayudar a que tu sistema nervioso recupere el equilibrio.
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